14 agosto 2010

CANDIDATOS A LA GLORIA

No hace falta ser muy ducho en el tema para proclamar que el cine ya no es lo que era. Han pasado ya más de 30 años desde que el séptimo arte tuvo una generación referencia que significara un antes y un después en lo que hicieran y que, sobre todo, creara toda una escuela de herederos. Hablamos de aquellos genios tales como Coppola, Scorsese, De Palma, Lucas, Spielberg (y yo incluyo a Terrence Malick, lo siento)...sí, los mismos que no hace mucho entregaron al segundo de ellos su primer oscar como director como reivindicación de la famosa frase "cualquier tiempo pasado nos parece mejor". No voy a detenerme ahora a hablar de ellos, pues todo está dicho ya, pero bien es cierto que desde entonces, salvo alguna gozosa excepción (pienso ahora en Clint Eastwood, sobre todo, o Tarantino, Michael Man, los hermanos Cohen...), resultaba ardúo de dificil poder elbaorar una nueva lista generacional que hubiera, o atisbara con tomar, el relevo de dicha hornada de genios que marcara una generación.

Sin embargo, y afortunadamente, aunque breve si que es cierto que por lo menos a modo personal si he sido capaz de ir creando una pequeña lista de directores cuya trayectoria me parece meritoriamente digna de pasar a formar parte de esta idea que comento en estas líneas. Enumero por ello a mis más firmes candidatos, bajo mi humile opinión, a en un futuro cercano poder fundar su propia referencia y generación :

SAM MENDES: Sólo por su obra maestra American Beauty merecía ya glosar esta lista. Con sólo una obra logró soprender a crítica, público y academia con su singular mirada a la clase media americana (tema que posteriormente retomaría) creando algunas de las secuencias más míticas ya del cine de los '90. Con Camino a la perdición llegó su consagración, puro cine negro clásico donde siguió ahondando sobre los dificiles vínculos familiares, y posteriormente aunque en un grado un tanto menor sorprendió con una obra menor, pero no por ello menos talentosa, como fue Jarhead tratando un tema generacional como fue la guerra de Irak. Sin embargo, lo que sin duda me empujó a tener el honor de tomarle como referencia del cine actual fue su última obra Revolutionary Road, donde siguiendo la estela de su opera prima encuadró una perfecta obra maestra que trataba los lastres del conformismo en las familias de clase media americanas y las consecuencias de su renuncia a perseguir los sueños en pro de una a priori seguridad y estabilidad garantizada que desembocaba en una irremediable infelicidad.

ANG LEE: Decía en los '90 Steven Spielberg que la última gran obra maestra que había tenido el gusto de ver era Tigre y Dragón, sin duda la obra que definitivamente dio a conocer al director Taiwanés a toda clase de públicos. Antes ya nos había deleitado en su época taiwanesa con obras como El banquete de bodas y Comer, beber, amar. Tras ello llegaron una serie de inmensas obras como Sentido y Sensibilidad, Tigre y dragón y Brokeback Mountain, todas ellas obras maestras sin duda que sorprendían además por su perfecto sentido de producción americano tan alejado de su etapa anterior. Creo y recomiendo todas sus obras como películas imprescindibles en todo lo que se ha hecho en este arte en los últimos 20 años y que a todo cinéfilo ávido agradará visionar.

PAUL HAGGIS: Este es un caso un tanto más particular. Bien es cierto que su trayectoria como director se limita, por el momento, a dos obras nada más; aunque a mi me basten por sí solas para haberse ganado a pulso el mérito de calificarse, especialmente la primera de ellas, como varios de los mejores minutos de metraje rodados en el cine de los últimos 20 años. Su ópera prima, Crash, recuerdo que me produjo tal asombro viéndola en el cine que fue capaz de hacerme disfrutar de uno de esos tan escasos momentos en que de repente uno es consciente en tiempo real de la obra maestra y descubrimiento del que está siendo testigo y que son impagables. Su segunda obra, En el valle de Elah, siendo de un registro meridianamente diferente es sin duda una obra imprescindible y testimonial de la época en que fue estrenada, tratando, al igual que antes Jarhead, el tema de la guerra de Irak, pero esta vez puesto el objetivo en el seno de las familias americanas cuyos hijos acudieron alistados a este conflicto bélico de su generación. Al igual que a Sam Mendes, a Haggis le interesa profundizar en la sociedad americana de su tiempo a través del crisol variado de clases y sus relaciones (Crash) o a través del efecto en las familias de un conflicto político-bélico dirigido por el estado como es lo de Irak. Sin embargo, si sólo dos obras pudieran parecer poco para poder pasar a formar parte de semejante honor merece la pena recordar que Paul Haggis está detrás de gran parte del genio de Clint Eastwood en sus últimas obras maestras firmando el guión de maravillas incontestables tales como Million Dollar Baby o Cartas desde Iwo Jima.

DAVID FINCHER: Reconozco que para mí esta un paso por detrás de los anteriormente mencionados, pero es para mí sin duda uno de esos directores que en cuanto se que va a estrenar algo le doy absoluta prioridad para verlo. Ya apuntó maneras en su Alien 3, evidente obra de ejercicio de prácticas de estilo en el que ya se empezaban a vislumbrar las maneras que confirmaría en sus posteriores obras. Seven, The game y el Club de la lucha significaron su estallido como director y reconocimiento mundial, obras con las que a pesar de no gozar de una especial profundidad si que han apsado a ser indiscutibles referencias del cine de los '90. Sin embargo, hasta hoy, la para mí obra de madurez total de su estilo es Zodiac, una película que cuando me preguntan de qué va siempre contesto que eso da igual, probablemente no se me entienda lo que aquí acabo de decir, pero quien la vea que piense en lo poco que al final importa la trama, y lo que se disfruta paladeando la manera que nos tiene de contar lo que vá pasando. Puro cine de verdad. Me dececpcionó El curioso caso de Benjamin Button, sin embargo, aunque le reconozco méritos notorios que se agradecen en medio de tanta mediocridad actual.

DANNY BOYLE: Vale, también Danny Boyle está un paso por detrás de lo anterior, no lo voy a negar. Pero he de reconocer que me agrada de sobremanera e lenguaje cinematográfico de este director. Soy poco dado a las moderneces (en el peor y mejor estilo de la palabra), pero si claudico de vez en cuando, con Boyle es uno de los que gustosamente me dejo caer. Creo que actualmente salvo el maestro Tarantino (ya un clásico aunque siempre moderno) no hay autor que encaje tan a la perfección el lenguaje musical y visual y apueste tan claramente por historias cuanto menos diferentes o singulares y que, nos guste o no, han pasado sin duda al catálogo de referencias visuales de los '90 y '00. Veamos si no: Trainspotting, La playa, 28 días después y, sobre todo y sin duda, su obra maestra Slumdog Millonarie, para mí el mayor solplo de aire fresco del cine de los últimos años y su obra más redonda, atrevida y original.

ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU: Esta es una pequeña gran concesión a la lista. Bien es cierto que la lista debía de enumerar los que a mi juicio tienen a fecha de hoy más papeletas de convertirse en los maestros de nuestra generación del cine americano. Pero me resulta imposible hablar de ellos sin añadir mi perdición por este director mexicano. Sobran las palabras al mencionar Amores Perros, 21 gramos o Babel. El tándem que él en las lentes y Gullermo Arriaga en las letras formaron, dió tres de las obras más abrumadoramente talentosas del cine cercano. Reconozco que tengo serias dudas del resultado final de su separación, pues aún no he podido ver la opera prima de Arriaga como director y la tan esperada Biutiful que firma como director esta vez sin la insuperable muleta de Guillermo Arriaga. Hasta entonces no me atrevo a repartir o no el talento entre los dos, pero si hay una película que espero desde hace tiempo es esta en la que esta vez parece ser Bardem el que nos adentre esta vez en la habitual tormenta existencial tan propia de Iñárritu y su visión de la sociedad desde el interior individual.

Seguramente haya otros muchos cuya omisión sea un escándalo, pero como esto es subjetivo y hablo de las referencias culturales que me han traído hasta lo que hoy soy, esta es mi más sinera lista que me apetece compartir.

07 julio 2008

NADIE SALVÓ A LOS SOPRANO

(OJO! ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS SOBRE EL FINAL DE LA SERIE)



Antes o después tenía que llegar el día; y no me refiero únicamente al final drámatico de la serie, sino al hecho real de que todo tiene un fín y David Chase, el genio creador de la mejor serie televisiva de todos los tiempos sabía que era el momento de cerrar el ciclo de la familia Soprano. En su mejor momento, cuando alcanzaba las más altas cotas de éxito y perfección, así se crean los mitos y las leyendas. Y los Soprano son, sin duda un hito en la historia de la televisión, su mayor obra maestra.

Hace ya 8 años David Chase se atrevió a crear una serie de televisión que revolucionaría el formato de lo que hasta entonces se venía haciendo: una realización totalmente cinematográfica, una complejidad hasta entonces nunca vista en una serie de televisión, una historia que adquiría su sentido no episodio a episodio sino temporada a temporada, donde las historias y personajes crecían con el paso de los años. Era una obra compleja porque partía de una base a priori fácil: una familia de gangsters italoamericanos retratados en la difusa línea que hay entre el realismo y los códigos míticos del cine de la mafia italoamericana, heredada de la generación de Coppola o Scorsese. Sin embargo, sin dejar atrás este punto de partida, supo crear algo yendo más allá de esta obviedad, logrando convertir la serie en una referencia propia dentro del género y con su propio lenguaje. Baste poner como ejemplo el desarrollo de su protagonista, Tony Soprano, para entender esa honestidad y complejidad a la hora de hablar del tono general de la serie: cuando mayor parece la empatía que el espectador siente hacie él y cuando más evidente se hace su mitificación siempre se produce una ruptura total en esta línea, llegando a producir incluso repulsa en el espectador hacia el personaje y/o sus actos. Ya lo deja claro el propio personaje en una sorprendente secuencia en la que tras ser cuestionado por las motivaciones que ha tenido para haber destruido a una persona éste sólo puede responderle con la mas cruda realidad posible: "Porque es mi naturaleza".


Atrás quedan ya secuencias míticas que se sumarán por siempre a aquellas otras de películas como El Padrino, Uno de los nuestros, Casino, Muerte entre las flores y otras. En las dos últimas temporadas ya se adivinaba el lado oscuro y derrotista por el que derivaban sus personajes inevitablemente condenados a la decadencia. La última de ellas, directamente creada para mostrarnos esa catarsis final de destino fatal, es una obra maestra indiscutible. Antes o después el mundo deshnoesto, violento y tramposo de Tony Soprano tiene que volverse contra él, y esta sensación crece con el paso de las temporadas hasta que inevitablemente, al final del todo, Tony tiene que hacer frente al destino que ha ido forjando a lo largo de los años. De esta idea surge una de las secuencias que más me han impresionado de la serie, aquella que sin duda homenajeaba a El Padrino II, con un Michael Corleonne aislado y melancólico ante el desmorone emocional de su familia, por las decisiones que como cabeza de la misma no ha tenido otra opción que tomar para hacerla sobrevivir. Hablo de la secuencia en la que como el mejor Al Pacino encontramos a Tony Soprano sentado en la casa de su hermana, frente al lago y rodeado de un desnudo bosque invernal, meditando en silencio sobre a dónde le ha llevado el destino de sus acciones y, donde por vez primera, se cuestiona sobre cómo debe de ser el fín de todo, presintiendo la cercanía del desenlace de todo.


Cada último capítulo de la última temporada contiene la desaparición o destrucción (unas veces literal y otras veces metafórica) de alguno de los personajes vitales de la serie. Cada episodio nos empuja cada vez más al final de todo, al desenlace inevitable que los personajes han ido labrando durante su existencia; lo hace además de una manera irremediablemente dramática, como son las decisiones que durante todos esos años los personajes han tenido que tomar y acorde con el mundo que han creado para vivir.

Al final no quedará nada. Ni enemigos, ni amigos. Y la única duda que queda es la de si el centro de todo, Tony Soprano, logrará sobrevivir una vez más al negro destino que parece imposible burlar. No recuerdo escena final más emotiva que ésta en televisión y, desde luego, pasa a ser ya una de mis favoritas cinematográficas. Está claro que 8 años siguiendo apasionadamente el devenir de los personajes hacen que todo momento dramático final adopte una dimensión mucho mayor. No voy a narrar la secuencia final, no tiene sentido, pero si voy a decir que el final (muy polémico por cierto en USA durante su emisión) supera en maestría, más si cabe, al resto de la serie y demuestra la valentía de David Chase para huir de la fórmula fácil y buscar formas narrativas más complejas.

Muchos han terminado la serie sin saber qué es lo que realmente pasa en esa secuencia final. Aún hay varios foros en la red donde se debate, más emocionalmente que racionalmente, qué es lo que realmente pasa o deja de pasar al final. La clave para entenderlo pasa por haber aprendido durante estos 8 años el lenguaje propio de la serie. A mí me costó ver 3 veces seguidas la secuencia final para llegar a ese momento en que lo pude por fín entender. Y os aseguro que fue entonces cuando se me puso un nudo en la garganta y me rendí ante tamaña obra maestra absoluta. La clave, repito, es entender el lenguaje propio de la serie y asumir (nuestro mayor lastre) que todo ha llegado ya a su fín. El final del mundo de Tony Soprano es también la muerte de él mismo y, como he dicho, cada episodio de la úlima temporada supone la progresiva desaparición del mundo de éste. Y por eso, Tony Soprano muere al final de la serie. Y estoy dispuesto a demostrárselo a quien quiera.

Lo que no estoy dispuesto, aún, es a aceptar que jamás habrá una nueva (y ya imposible) nueva temporada de la mejor serie de todos los tiempos. Y revisarme mil veces las 7 temporadas me parece insuficiente a todas luces. Me quedo, por lo menos, con el sabor agridulce que deja esa mimsa secuencia en la que Tony, por lo menos, descubre que hay algo de bueno en el legado que ha dejado a su hijo. Y todo mientras suena a todo trapo "Don't stop believing" de Journey. Sin duda el mejor epitafio de un padre para su hijo.


30 marzo 2008

SPAIN IS DIFFERENT

Es evidente que la España de hoy en día no es ya aquél redil de patrios españolitos herederos del landismo, que paseaban con orgullo por el mundo la bandera del Spain is different. Con aquél lema, la generación de nuestros abuelos y padres intentaba compensar el retraso social y cultural que nuestro país sufría respecto del resto de Europa por el aislamiento que la dictadura nos causó, pero de una manera un tanto orgullosa y "sin complejos", muy propia del patrioterismo español.

España era un país de paletos, mal que nos pese, y en aquellos años encontramos en las películas de Alfredo Landa, y el mencionado lema, la manera de sacar pecho frente al resto del mundo, que nos miraba por encima del hombro con condescendencia por lo primario de nuestra sociedad de aquellos momentos. No seré yo quien vaya a juzgarlo, probablemente fue una fórmula lógica al complejo que durante tantos años los españoles fuimos incubando viendo pasar al resto del países a velocidad de vértigo delante nuestro, quedándonos cada vez más atrás, como un país de pueblos, jamones y paellas que no era tomado en serio en ningún lugar de este mundo. Quizás, ante la imposibilidad de en aquél momento servirnos de algún valor más honorable, ya que probablemente no lo teníamos, la única arma posible era hacer acopio de orgullo de hasta nuestros retrasos culturales.

Veamos. Evidentemente España no es la España franquista ni de lejos. Su sociedad posee más medios, culturalmente somos una referencia a nivel mundial, la modernización del país es mas que evidente, tenemos infinidad de valores de los que presumir, etc... pero creo que la esencia de aquél españolito que sacaba pecho de sus complejos, sigue aún de manera generalizada dentro de la mayoría de nosotros.

Siempre comento la vergüenza patria que siento (y que conste que me considero una persona patriota) cuando viajo al extranjero y me cruzo con grupos de españoles. Los ejemplos a contar son innumerables; probad a pasear por cualquier capital centroeuropea, caracterizadas por reinar el orden, el civismo y la tranquilidad y comprobad quienes suelen ser casi siempre los que rompen esta armonía con sus gritos, aspavientos y sus "aquí estoy yo que vengo de España miradme todos como somos los españoles" (si exceptuamos a los italianos, claro). Comprobad las reacciones de nuestros compatriotas cuando algún educado ciudadano del mundo osa reprenderle por algúna muestra de comportamiento incívico: sacará pecho, sonreirá con ironía, levantará la barbilla orgullosamente para decir aquello de "...en España es que somos así!". Spain is different de vuelta.

Toda esta reflexión viene a cuento de algo que me pasó en semana santa.

Aprovechando el jueves santo salimos al centro de Madrid a ver un par de exposiciones por la zona del paseo del Prado. Para los que no sean de aquí, es el paseo donde se encuentran el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza, el Jardín Botánico y ahora el Caixa Forum entre otras cosas. Es probablemente la calle con más concentración de turismo de Madrid (las calles principales están hasta indicadas en japonés) y es, por consiguiente, la calle donde más tiendas y puestos de souvenirs patrios se venden.

¿Quieren ustedes saber cuál era el souvenir estrella que se ofrecía en todos los puestos y tiendas? ¿Quieren adivinar de todos los tópicos culturales de nuestro país cuál era el último en aparecer y ofrecerse con más orgullo y sorna, incluso por encima de los Quijotes, Sanchos, flamencas y toritos? Pues miren la foto de abajo y salgan de dudas:


Por eso, vuelvo a plantear la cuestión: ¿El españolito del siglo XXI difiere en esencia mucho del españolito del siglo pasado y su Spain is different haciendo bandera de su paletismo?

Yo sospecho que no.

21 enero 2008

RECOMENDACIONES CINÉFILAS (II)

4.- CHANTAJE EN BROADWAY (Alexander Mackendrick – 1.957)

Hablaba en el anterior post de la obra maestra que en 1.965 Alexander Mackendrick había dirigido, Viento en las velas, tras su sorprendente película “El quinteto de la muerte” en 1.955. Entre ambas obras situamos Chantaje en Broadway, su tercera ora maestra como director (y para mí, la mejor de las tres) que vuelve a mostrar la gran capacidad polifacética de este autor en lo referente a la temática, estilo y forma de su cine.

Hablamos en esta ocasión de una rara obra de cine negro sin serlo, ya que atendiendo estrictamente a su temática no pertenecería a dicho género. En ella asistimos como testigos al mundo que se esconde en el broadway nocturno: una jungla de representantes sin escrúpulos que ansiaran el éxito sin atender a los medios que usen para ello, artistas ávidos de representantes que les encumbren al estrellato y columnistas que ostentan el poder y capacidad para decidir quiénes de aquellos cumplirán sus sueños a cambio de intereses creados. Y todo en torno a una avenida de Broadway que sirve de metáfora de esa sociedad que vive en torno a la obsesión por el poder y el éxito, donde importa el fín y no los medios y menos las víctimas que por el camino van cayendo. En torno a todo esto no faltarán rémoras o parásitos de estos personajes, corruptos ellos, como policías al servicio de los poderosos, dueños de locales a disposición de los intereses de los que deciden quiénes cuentan o no, periodistas salvajes, etc…todos con el denominador común de vivir en un mundo donde la ética y la humanidad carecen de sentido alguno y donde todas sus acciones atenderán únicamente a los intereses propios.

La historia se centra en dos enormes personajes. Por un lado Tony Curtis, un representante obsesionado con lograr el éxito a cualquier precio; y por otro Burt Lancaster, el más importante columnista del más importante periódico americano capaz desde su columna de encumbrar a políticos, locales o artistas o relegarlos al ostracismo atendiendo únicamente a sus intereses personales. El primero de ellos sabe que su éxito dependerá de lograr que el segundo le conceda el favor desde su columna, y el segundo sólo se lo concederá una vez el primero logre mediante sus malas artes que pueda controlar aquella única cosa que se escapa de su poder: el corazón de su hermana, la cual va a casarse con un valioso y honesto músico que trata de mantenerse al márgen de la despiadada guerra de intereses y poderes de Broadway. En torno a esta trama, los personajes urdirán planes, chantajearán, destrozarán carreras, usarán a personas que consentirán en muchos casos por continuar en su carrera hacia el éxito en una luchaen la que sólo caben dos soluciones: la del éxito o la de la derrota. Ambos personajes, además, saben que se necesitarán pero también se despreciarán.

En el fondo de esta historia latirá sobre todo una idea: el cruce de caminos inevitable que se produce entre aquellos que se valen de cualquier arma o medio para lograr sus deseos en la vida y aquellos que lo buscan desde la ética y la honestidad pero que inevitablemente acabarán por convertirse en instrumentos y victimas de los primeros. Así, la trama de la película irá in crescendo complicándose en una compleja sucesión de ardides de los protagonistas, donde finalmente veremos el resultado de la batalla: todos, absolutamente todos, acabarán siendo víctimas; unos de sus ansias de poder y otros de los primeros.

La película, como antes comentaba, es un ejemplo de cine negro asombroso no tanto por su temática como sí por sus personajes y fotografía. Digo personajes, en tanto que estos se tratan de personas corruptas, poderosas, chantajistas, nocturnas, propias de ese tipo de género. Respecto a la fotografía dibuja un Nueva York nocturno asombroso, mítico, de luces y sombras muy propio de ese tipo de género. No falta además en la película una cruel violencia latente que no se muestra nunca de manera explícita (con elipsis a veces de segundos para no mostrarla de manera directa) pero que subyace durante todo el metraje de la historia.

El otro aspecto genial de la película, a parte de su magistral guión, son las interpretaciones de Burt Lancaster y Tony Curtis, probablemente en dos de sus mejores papeles que hayan nunca hecho. Burt Lancaster esta absolutamente genial, impesionante, donde destacaría la genial secuencia en que nos es presentado su personaje haciendo gala del poder que ostenta sin ningún tipo de concesión, frío y cruel, frente a un político que no duda en arrimarse a su batuta como rémora en busca de éxito de su carrera. De esta misma secuencia surge otra idea de la película: una sociedad fundamentada en la lucha por el éxito en donde el verdadero poder lo ostenta quien decide quién lo alcanza, en este caso el cuarto poder, la prensa, ante el cual hasta la clase política se doblega. Sin embargo, la propia historia de la película nos demostrará que habrá algo que el poder nunca podrá dominar: el corazón y afectos de las personas, que acabarán tristemente siendo víctimas de quien deciden romperlos ante su frustración de no poder controlarlos.

Una extraña obra de cine negro tardío, con un perfecto guión, geniales interpretaciones, fotografía extraordinaria y banda sonora en tono de jazz que componen una obra maestra un tanto desconocida.

04 enero 2008

RECOMENDACIONES CINÉFILAS (I)

Ha comenzado ya el 2008, que viene bisiesto y con pocas fiestas y he decidido inaugurar una nueva sección en la que recomendar aquellas películas que vaya viendo y me apetezca recomendar.

Aquí van las 3 primeras del año que han caído entre mis manos:

1.- LOS PROFESIONALES (Richard Brooks - 1.966)

La época dorada o clásica del western, que alcanzó su climax en los años 50 de mano de genios como Howard Hawks, John Ford o Anthony Man, llegó a su fín en los años 60, en parte por desinterés del público como por el agotamiento temático del propio género. Hasta ya finales de los 60 no aparecieron otras visiones distintas de ver este género como fueron el western crepuscular, donde se contaban historias de viejos héroes que ya no tenían cabida en los nuevos tiempos y desaparecían con dignidad, o el spaghetti western, que era una visión nueva y diferente desde un lugar remotamente lejano a donde se creó y desarrolló el género. Como representante indiscutible del primer grupo se erigió Sam Peckimpah con obras maestras como Grupo Salvaje, Patt Garret y Billy el Niño o La Balada de Cable Hogue entre otras.

Sin embargo, unos años antes, concretamente en 1.966, ya había aparecido una obra maestra indiscutible de todos los tiempos que ya anticipaba ese género crepuscular y que es Los Profesionales. Richard Brooks, su director, conocido por grandes obras como Lord Jim, A sangre fría o La gata sobre el tejado de Zinc, nos presenta la historia de 4 viejas glorias del viejo oeste (en este caso forajidos) que se reúnen de nuevo para una última misión, esta vez por una motivación tan sólo económica y lejos de los dorados años pasados llena de ideales. El contexto: la frontera mexicana, metáfora un vez más del western crepuscular, como último refugio para los viejos héroes que huyen de los nuevos tiempos. Lee Marvin, líder del grupo, está inconmensurable; Burt Lancaster como su contrapunto demuestra por qué es un mito indiscutible; Robert Ryan, me parece sin embargo un personaje desaprovechado y que parece no encontrar su hueco en la película; y Woody Stroke esá perfecto como complemento de todos ellos para cerrar el grupo de forajidos. Y como colofón una insuperablemente bella Claudia Cardinale y un siempre efectivo Jack Palance como ¿villano? de la trama.

Al final, vencerán los principios, la integridad y el honor; y todo como homenaje al glorioso pasado, en lo que probablemente será la última acción de unos viejos heroés que ya no tienen cabida en los nuevos tiempos. Y es que como bien responde Lee Marvin al final en una legendaria frase: "-Son ustedes unos hijos de puta. -Sí señor, pero lo nuestro es de nacimiento y, sin embargo, usted se ha hecho a sí mismo".


2.- VIENTO EN LAS VELAS (Alexander MacKendrick - 1.965)

Alexander MacKendrick ya había demostrado anteriormente el nivel de películas que era capaz de hacer con títulos como El quinteto de la muerte o Chantaje en Broadway, donde alcanzó un enorme reconocimiento de la crítica a la par que logró situar dichos títulos como imprescindibles en la historia del séptimo arte. Una década después, demostrando una vez más su enorme versatilidad de registros y géneros, vuelve a crear una obra maestra como es Viento en las velas.

En ella, durante el asalto de una goleta de piratas encabezada por James Coburn y Anthony Quinn a un velero mercante, unos niños que eran enviados por sus padres para ser educados en la ciudad son secuestrados por dichos piratas, convirtiéndose inevitablemente éstos en testigos de sus correrías y fechorías. A partir de esta premisa se dibuja una añeja película de aventuras maravillosa, a la vieja usanza, con una genial fotografía a la medida del género y con unos personajes brillantemente creados.

Sin embargo, donde la película adopta su dimensión de obra maestra, es una doble visión que ofrece en su visionado: aquella en la que simplemente se disfruta de una impresionante historia clásica de piratas y aventuras y una segunda en la que se plantean un tema más complejo como es la ambigüedad de la inocencia. MacKendrick opone dos tipos de personajes en un mismo contexto para simbolizar ambas ideas: los piratas, a priori representación de la maldad; y los niños, a priori representación de la inocencia a través del mundo infantil. Sin embargo, a lo largo de la historia veremos como serán estos últimos los que sorprendentemente irán dominando la situación de la goleta desde su (¿inocente?) niñez y serán , sin embargo, los piratas los que irán perdiendo el control de la situación e incluso de ellos mismos. A lo largo de este proceso además, iremos viendo una evolución clara de los personajes infantiles que llegan finalmente hasta a plantearnos si realmente son crueles con los piratas, a pesar de saber que las acciones de los niños son tan inocentes como las de sólo un niño puede ser. Pero los efectos de sus acciones son, efectivamente, crueles y demoledoras para los piratas.

Todo está especialmente condensado en una asombrosa relación que se establece entre Anthony Quinn y una de las niñas, en las que poco a poco uno acaba planteándose que el verdadero inocente es el adulto en manos de una extraña y ambigüa inocencia de la cría que acaba por dominar al adulto de una manera extrañamente compleja. OJO SPOILER --> Y para cerrar el film, dos secuencias únicas que coronan este planteamiento de manera magistral: la, una vez más, (¿inocente?) ambigüedad de la niña en el momento de la declaración ante el juez, llena de medias verdades que condenarán a la horca a los INOCENTES piratas que velaron por ellos; y la secuencia final en la que los niños, una vez pasada toda la aventura juegan en un lago con un velero como metáfora de que todo ha quedado relegado en sus mentes a un simple juego infantil, ajenos por completos al destino final de los piratas. <-- FIN SPOILER. Y todo esto narrado a través de una deliciosa película clásica de aventuras a la vieja usanza.


2.- EL SALARIO DEL MIEDO (Henri Georges Cluzot - 1.953)

A finales de los años 50 en Francia surge la archiconocida nouvelle vague, formada por un grupo de artistas vanguardistas que darán un soplo de aire fresco nuevo al cine mundial (tanto en sus formas como en su temática) a la vez que reivindicarán a directores que en ese momento no eran considerados como los verdaderos genios que realmente eran; tal es el caso de Alfred Hitchcock, que hasta que no fue reivindicado por F. Truffault en su archiconocido libo El cine según Hitchcock, nunca fue considerado como decía antes como un verdadero artista y genio. Sin embargo, unos pocos años antes y desde el mismo país (Francia), ya existía un director de cine ajeno totalmente a lo que fue la nouvelle vague que en cada película suya reivindicaba y homenajeaba magistralmente el cine de Hitchcock. Hablamos de H. G. Cluzot, el maestro del suspense francés, aquél que ya destacara con El Cuervo y, sobre todo, con la otra obra maestra que significó para el cine francés Las diabólicas.

Cluzot, en esta película, dibuja una historia que le vale como pretexto para durante más de dos horas jugar de manera absolutamente asombrosa con infinitos recursos formales que provocarán en el espectador un fantástico sentido de la intriga y del suspense: varios personajes atrapados sin posibilidad económica de salir de un país latinoamericano sin nada que ofrecer encuentran en una mortalmente peligrosa oferta de trabajo la oportunidad de oro para salir de allí, aún a riesgo de probablemente morir, ya que tendrán que conducir dos camiones repletos de nitroglicerina a lo largo de un camino repleto de trampas y sorpresas que pondrán todo su valor a prueba.

El peso de la película recae indiscutiblemente sobre su director que, como decía antes, maneja a la perfección los recursos del cine de suspense que pondrán al espectador al límite de sus nervios; sin embargo, cabe destacar la actuación de dos grandes del cine francés: Yves Montand (el Humphrey Bogart francés y gran mito del cine) y Charles Vanel, que se nos presenta representando la valentía y que Cluzot pondrá a prueba a lo largo de toda la película OJO SPOILER --> hasta lograr destruirla por completo <-- FÍN DEL SPOILER.

Pero la obra no es unicamente una obra maestra formal o un ejercicio de estilo; los personajes son complejos, evolucionan de manera creíble a la par que las pruebas que irán superando y acorde a la personalidad de cada uno, muestran una profundidad sorprendente en este género de películas y, además, son definidos de una manera brillante. El guión nos enseña sus motivaciones, los pasados que arrastran, sus filias y fobias...Cabe destacar para ello la primera secuencia de la película en la que la mitad de ellos son presentados en la cantina como sólo un grandísimo guión sabe hacer o como descubriremos que Charles Vanel es ante todo una persona llena de valor en la secuencia de el enfrentamiento en la misma cantina un poco después.

En resumen una clara muestra de que el gran cine francés va más allá también de la nouvelle vague y que es posible jugar con el espectador a la par que se le concede profundidad a la historia. [Gracias Alberto por el descubrimiento].

31 octubre 2007

AUSCHWITZ: EL HECHO MÁS MÍSERO DEL HOMBRE

El ser humano es capaz de maravillas tales como la 9ª Sinfonía de Beethoven o la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, cierto; pero es también capaz de las mayores atrocidades contra su semejante. Auschwitz es el mejor ejemplo que nos ha dejado la historia.

Sólo puedo decir sobre mi visita que uno sale impactado y con el corazón encogido. Se necesita poner mucha distancia y tiempo de por medio para volver a ser el mismo que uno era antes de entrar. Rectifico, uno no puede ser ya el mismo tras pasar por allí. No exagero. Una pequeña (o gran) parte de cada uno queda marcada por la experiencia que supone revivir in situ lo que allí jamás debió suceder.

No hay palabras para describirlo.




AQUELLOS QUE OLVIDAN SU HISTORIA ESTÁN CONDENADOS A REPETIRLA
George Santayana

17 octubre 2007

No soy Robert Capa, pero...

...hoy me he sentido (casi) así .

Cualquiera que me conozca un poco sabe de mi afición por la fotografía, y resalto la palabra afición porque por desgracia mi calidad como fotografo no pasa de la de meramente aficionado, por no decir aficionadillo...

Sin embargo me siento pletórico. La Junta de Andalucía se ha puesto en contacto conmigo para pedirme permiso para incluir una foto mía en una publicación mensual que editan llamada "Publicaciones. Literatura y Patrimonio". En concreto es una foto reciente de este verano que hice a la estatua de la Regenta en la plaza de la catedral de Oviedo:


No es una foto del otro mundo, no es tampoco mi mejor foto, ni es evidentemente una publicación que vaya a hacer historia. Pero para alguien que no pasa de ser aficionadillo esto es algo así como un momento de pequeña gloria personal que jamás esperé disfrutar.

Cuando dentro de 7 años gane el Pulitzer de fotografía prometo postear para contároslo :P

06 septiembre 2007

PORTUGAL+ESPAÑA=¿IBERIA?

Desde hace unos días me encuentro en Portugal por motivos laborales. En concreto estoy en Oporto, desde donde he tenido la oportunidad de poderme mover diariamente y así conocer lugares cercanos encantadores tales como Braga, Aveiro, Guimarães o Coimbra. No voy a explayarme comentando las maravillas que estas ciudades guardan, pues es obvio que Portugal es un gran país. Un pequeno país grande como me gusta decir. Tanto por sus lugares, como por sus gentes, idioma, cultura, comida, etc...y por supuesto por su gloriosa y gran historia, siempre muy ligada a nuestro país, cosa que como veréis viene al caso hoy. Siempre he tenido una relación un tanto especial con Portugal y cada vez que caigo por estos lares, ese especial vínculo que siento crece un poquito y más hermano de este país me siento.


El caso es que tras pasear por el casco antigüo de Coimbra bajo la solera de 42º decidí sentarme en una de sus plazitas a leer EL PAIS a la sombra mientras me desayunaba un buen pessego (espanhol!!). En la contraportada, en concreto en la columna de Susana Fortes, hoy se reflexionaba casualmente sobre un tema que concierne a los dos países vecinos: España y Portugal; y que ha inspirado que escriba lo que estáis leyendo ahora mismo.


No me quiero tampoco extender, pero opinaba la autora sobre la últimamente cada vez más de actualidad teoría de Saramago de que en un futuro no muy lejano Portugal se hermanará con España dando lugar al país de Iberia. Tampoco, una vez más, voy a profundizar en el tema. En su día pensé que era una provocación de Saramago hacia sus compatriotas, para tal vez despertar la dignidad patria de éstos, ya que no anda posiblemente en sus mejores horas; pero luego fui descubriendo que efectivamente Saramago lo profetizaba de manera real hasta haberlo plasmado en una novela y haber difundido esta idea a los cuatro vientos...

Tras terminar la columna, andaba yo por las calles de la ciudad paseando mis dudas al respecto sin saber que posición tomar, cuando quiso la diosa casualidad enseñarme una muestra de protesta lamento disculpa que me dio la luz:

Y bueno...también me hizo soltar una enorme carcajada...

Moito obrigado, compañero.

;)


10 diciembre 2006

GRANDES SECUENCIAS II: 2001

Una película que revolucionó para siempre los conceptos del cine de ciencia ficción...
...pero también una película que técnicamente revolucionó el cine en general.

Una obra que va más allá del arte, una obra sin duda filosófica...
...una obra que trata de dar respuesta a los mayores enigmas de la humanidad...
...¿el hombre?...¿dios?...¿la evolución?...

Y en medio de todo esto Kubrik lleva la historia del cine a la mayor apoteosis jamás recordada:


"Así habló Zaratrusta"

03 noviembre 2006

GRANDES SECUENCIAS I: SED DE MAL

Orson Welles.
Frontera de México con EEUU .
Una bomba...
...un reloj...
...un coche...
Plano secuencia de tres minutos y medio.
Si alguien quiere saber QUÉ ES EL CINE, debe de ver esta escena:


25 mayo 2006

HACE 6 MESES Y 15 DÍAS...

...ocurría esto.

Hoy, la fortuna me ha sonreído de nuevo y me ha dado una nueva oportunidad de compartir opinión con Carlos Boyero. Efectivamente, algo completamente intrascendente para la humanidad, pero emocionante para un freak del cine como yo. El resultado lo teneis aquí abajo:

FREAK POWA'!!

18 marzo 2006

LOS OJOS DE SATURNO

No suelo visitar mucho el museo de El Prado. Como es evidente cada uno tiene o siente predilección por algunos autores por encima de otros y en mi caso particular siempre me detengo más en las primeras salas dedicadas a nuestra colección de pinturas flamencas (la más importante del mundo, no en cuanto número pero si en cuanto a importancia de las obras) y en las salas de pintura barroca dedicadas a Velázquez y contemporáneos suyos. Por el contrario, siempre ha habido autores que no han conseguido despertarme sentimiento alguno hacia sus pinturas aún reconociendo su genialidad: este era el caso de Goya. Reconozco el paso importante que significó en la historia de la pintura, que fue el primer pintor moderno, aquél que comenzó a dejar atrás la estricta representación realista de la pintura con el dibujo para pasar a mostrar la expresividad de lo que pintaba a través de sus trazos y pinceladas, que abandonan las líneas y hasta la definición del dibujo en muchas ocasiones para convertirse en trazos de color. Goya comienza a pintar con todo lo que le viene a mano y que no son pinceles, incluso con sus propias manos. Sin embargo nunca me logró transmitir sensaciones especiales como las que sentía viviendo, por ejemplo, el dramatismo y belleza plástica del "Descendimiento de la cruz" de Van Der Weyden o la perfección absoluta e inapelable de Velázquez en cuadros como la "Fragua de Vulcano".

Hasta el otro día que caí en la sala donde están expuestas sus pinturas negras.

La sala es la más oscura y tenue de todo el museo. La intensidad de luz es mucho más baja para acompañar la temática y singular expresividad de esta serie de cuadros. Si los rincones de la sala ya de por sí se pintan oscuros y silenciosos imaginaos los cuadros expuestos, cuyos tonos no salen de la gama de ocres y negros; la sensación que uno tiene es la de adentrarse en un pequeño rincón oscuro de la mente del genial pintor de Fuendetodos. Para ser exactos el rincón donde guardaba su visión más tenebrosa y pesimista del mundo que le rodeaba: el rincón donde Goya guardaba los horrores de este mundo. La sala estaba completamente en silencio, pero si las pinturas hablaran, en esa sala sólo se oirían gritos y dolor.

Son muchas las teorías y misterios acerca del por qué de estos singulares cuadros de Goya. Mi ignorancia sobre este tema es tal que me impide hacer una valoración acertada sobre el asunto en cuestión, pero si me preguntaran mi punto de vista pienso que lo que hizo Goya fue sacar a flote los miedos y horrores del hombre, los monstruos que esconde. Así, si uno se fija, Goya dedica varios de sus cuadros a aquelarres de monstruosas y desfiguradas brujas que se apilan como oscuros rebaños de bestias; exactamente de la misma manera que representa la “Romería de San Isidro”. Es evidente que bajo esta monstruosa visión del mundo, para Goya la sociedad de la época que le tocó vivir (rodeada de guerras, no lo olvidemos) no difería en nada de esos conciliábulos de brujas y bestias. Los males del mundo están en los hombres, nos dice Goya, y cuando se juntan en sociedades, éstas son enfermas y monstruosas formas de aquelarres. En ellas las caras se apilan grotescas, expresivas hasta la locura, llenas de miedo. Si este cuadro pudiera escucharse emitiría risas grotescas, susurros demoníacos, súplicas de miedo…

Otro reconocido cuadro famoso de Goya representa a dos individuos golpeándose el uno al otro literalmente a palos en medio de un oscuro paisaje. Los hombres para Goya sólo esconden una naturaleza destructora, capaz de agredir al prójimo en un sinsentido y sinrazón. Con los pies hundidos en el fango no pueden evitar la imposibilidad de liberarse de la situación y sobrevivir. Su naturaleza les impide ayudarse, al contrario, ésta les empuja a una violenta agresión mutua que lejos de salvarles les condenará irremediablemente a la muerte. Goya nos dice algo que unos años después alguien expresaría: que el hombre es un lobo para el hombre.

Hay muchos cuadros de esta serie negra de horrores que representan muchas de estas ideas. Uno de ellos, el más misterioso quizás y singular es tal vez uno de mis favoritos. En él vemos a un perro en una mínima parte del cuadro; apenas es una mancha en medio de un indefinido cuadro que no representa nada más que un desdibujado fondo de color oscuro. La mirada del perro expresa temor, miedo, incertidumbre. No se ve claramente, pero transmite la sensación de que el perro siente miedo ante una inminente muerte, está también semihundido en una masa uniforme y mira temeroso a ese incierto fondo del cuadro que representa la incertidumbre del destino, la muerte siempre presente y su temor ante la que un pobre perro nada tiene que hacer. Goya expresó el miedo ante el devenir del tiempo, siempre incierto en lo que nos trae, y su inevitable muerte. Si pudiéramos escuchar ese cuadro oiríamos aullar a un perro entre sollozos contra el ulular del viento...

Pero de entre todos los cuadros hay uno que me dejó con la boca abierta durante varios minutos a pesar de haberlo visto millones de veces en libros o de pasada en ocasiones anteriores en el mismo lugar donde estaba colgado: Saturno devorando a su hijo.

De una manera estrictamente académica y teórica es una alegoría del tiempo. Representa los miedos de Saturno ante el empuje de la juventud de su descendencia que antes o después lo trasladará a la reserva del olvido y por lo tanto de la muerte. Y ante este terrible miedo que le lleva a sufrir hasta la agonía devora a su hijo acabando con él. Sin embargo, Goya lleva este tema a su terreno y lo hace secundario para tratar de resaltar una vez más la horrible naturaleza del hombre que esconde tras sus miedos.

Cuando uno mire este cuadro debe de centrarse en sus ojos. En el centro de la escena está el cuerpo del niño mutilado. Sin embargo Goya pinta un cuerpo de niño rígido, poco realista, poco creible y hasta desproporcionado; uno no encuentra sensación de que éste pudiera ser realmente los restos de un ser humano. Goya no quiere mostrarnos el horror de un cuerpo mutilado a mordiscos porque Goya no pintó el horror del hijo devorado por su padre. Goya pintó el horror del padre que dominado por el miedo devora a su propio hijo. No hay más horror en ese cuadro que el de Saturno.

Mirad sus ojos. Representan el miedo, el horror ante uno mismo. Expresan la locura de verse superado por los “fantasmas” personales que le empujan a uno a realizar actos tan terrible como devorar al propio hijo, a su propia carne. No hay más horror en ese cuadro que el de Saturno descubriéndose como un fraticida caníbal esclavo de su naturaleza y miedo, los cuales no logra dominar. Son de nuevo los miedos del hombre representados como monstruos. Si este cuadro se pudiera escuchar se oiría un gemido agónico de terror que escaparía del fondo de la garganta de Saturno mientras traga la carne de su hijo. Mirad sus ojos.

Las pinturas negras de Goya hablan de la mísera naturaleza humana esclava de sus miedos y de los horrores que ésta produce. Supongo que tuvo mucho que ver la época convulsa que le tocó vivir. Creo que es esto lo que a Goya llevó a pintar una romería como un aquelarre de bestias, a un pobre perro cualquiera como el presentimiento de la incierta muerte o a los ojos de Saturno como el horror del hombre ante su propia naturaleza, cuyo motor es el miedo, que le supera.

No dejéis de visitar sus pinturas negras si queréis sentir como se os remueve por dentro hasta las entrañas.

04 marzo 2006

JACK TWIST Y ENNIS DEL MAR


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"Lo único que tenemos es Brokeback Mountain;
todo está construido sobre eso"

Siempre he pensado que el cine y la literatura son hermanos que nacen de una misma sensibilidad pero que crecen de distintas maneras. Durante el siglo XX han estado muy ligadas ambas e influidas en numerosas ocasiones la una por la otra y viceversa. En el pasado reinaron expresiones narrativas más puras y líricas como la poesía y la música sinfónica (menos accesibles a la mayoría de gente pero formalmente más puras, complejas y magistrales) mientras que hoy en día es la narrativa, historias contadas en lenguaje prosaico, el arte para las masas en definitiva, quien predomina. En este contexto, tras la aparición de la fotografía y al contrario que pasó con la pintura que tuvo que buscar una nueva visión del mundo que no fuera la del realismo apareciendo la revolución del cubismo, era lógico que se diera algo así como es el cine. Por lo tanto, la literatura y el cine en el siglo XX parten de una necesidad común de forma narrativa e incluso estructural, pero acaban hablando distintos dialectos. A mí el silencio siempre me pareció la mayor de las diferencias que entre ambas expresiones se daban.

El silencio siempre es la más sublime de las figuras narrativas del cine cuando se emplea con sabiduría. La literatura es capaz de sugerirlo pero nunca de llegar a cotas expresivas (qué paradoja) tan altas como cuando el cine lo sublima. Y Ang Lee logra hacer de Brokeback Mountain una obra maestra del cine en primer lugar por la medida de los tiempos y silencios que emplea para narrarnos la historia.

Hablemos de ese silencio. El silencio es inicialmente lo contrario a la expresión, es el contrapunto de lo explícito, es sinónimo de sugerir, de intuir, de mostrar pero no enseñar y es tal vez el recurso más difícil de dominar con acierto. Y mediante este recurso Ang Lee nos presenta a los que serán los protagonistas de la historia: mantiene el pulso de la secuencia durante unos minutos en los que no se median palabras; los gestos, las miradas, van introduciéndonos en la historia, en ellos, en un Ennis del Mar frío, duro, estereotipo de cowboy duro del sur de los EEUU intencionadamente inexpresivo. Le incomoda la presencia repentina de Jack Twist, del que nada sabemos salvo el contrapunto que rápidamente detectamos que es de la personalidad de Ennis; será él quién fije primero la mirada en el otro, será él quién inicie un acercamiento, el que abra la conversación entre ambos, será él quién en definitiva rehuya el silencio…

También el amor que entre ambos nace es cultivado desde el silencio. Las pocas líneas de diálogo que cruzan desde el principio no descubren nada, no aportan nada, son vacuas, intrascendentes. Es el silencio lo que importa: lo que no se dicen, lo que piensan, sus miradas. Sabemos que es cuando callan cuando la película importa. Hay una secuencia magistral contada desde este silencio: durante sus primeros días en Brokeback hay un momento en que desde un largo primer plano de Jack Twist adivinamos en el fondo de campo que Ennis del Mar se desnuda ajeno a imaginar que pudiera ser objeto de deseo de Jack; Ang Lee, huyendo una vez más de lo explícito hace que Jack mire a otro lado, pero de una manera tan sutil que sabemos que lo que realmente desea hacer es mirar. Sin decirnos nada, nos ha dicho todo lo que esta a punto de pasar. Rechaza lo fácil, que sería mostrar a un Jack mirando con deseo para genialmente decirnos lo mismo haciendo justo lo contrario. Quizás así también logre una mayor identificación del espectador con los protagonistas (nótese la cercanía del plano).

Y una vez que literalmente explota el amor entre ambos y se separen la historia se narrará a través de miradas soslayadas y ocultadas bajo sus sombreros, de sus recuerdos, de sus deseos… pero también del sufrimiento, de la frustración, del dolor…

Ennis del Mar es el silencio que oculta los sentimientos, un hombre perpetuamente enfadado por amar lo que no es capaz de aceptar, el hombre que no asume sus deseos o que por lo menos no se ve capaz de encontrar la manera de asumirlos y vivirlos, es el hombre que no sabe expresar sus sentimientos, es una isla en medio del mar (eso significa su nombre). Jack Twist es la voluntad de romper ese silencio, la expresividad luchando por abrirse hueco, por acabar con la introversión de Ennis, por llegar a hacer que éste acepte lo que es y se abandone al amor. Y Ennis finalmente lo hará, pero cuando sea demasiado tarde, cuando ante la falta de Jack se duela de aquello que no dejó o se atrevió a que pasara; cuando suspire en voz alta en esa preciosa y emotiva secuencia final

El otro elemento fundamental de la película es la naturaleza, objeto empleado por el director como símbolo, figura narrativa y expresión de lo que se nos cuenta. Así, la primera parte de la película corresponde al descubrimiento del amor de los protagonistas y se desarrolla entre inmensos parajes naturales (que buen sabor al cine de antaño del tipo “Esplendor en la hierba”) en los que ellos son parte indisoluble de ella. El amor surge en medio del paraíso o edén (¿han visto la última de Terrence Mallick?); las enormes, imponentes y nevadas montañas, los valles y laderas magistralmente fotografiados, el agua...elementos inmensamente naturales que parecen dotar de una enorme fuerza telúrica que emana desde el fondo de la tierra a su historia de amor. Para esta parte emplea Ang Lee planos panorámicos, amplios y lejanos que dotan de infinitos espacios alrededor de los personajes como metáfora de libertad en medio de la naturaleza salvaje, lejos de cualquier opresora sociedad.

Sin embargo, en la parte que le sigue, donde su historia de amor ha de ser vivida como algo oculto y al margen de los demás Ang Lee cambia el retrato: planos cortos, cerrados, asfixiantes, en medio de terrenos áridos, secos, molestos. El hueco que en esos momentos tiene su amor no tiene apenas cabida ni en el campo de visión de los planos de la cámara. Apenas hay luz, abundando la artificial en contraste con la natural de las escapadas a la libertad de Brokeback, como tan bien simboliza esa secuencia en el callejón mexicano donde Jack desaparece tras la oscuridad para saciar el prohibido y frustrado deseo que siente. ¿Recuerdan la secuencia final en la que Ennis del Mar suspira de amor aún por Jack a pesar del tiempo pasado tras su desaparición? Tras mirar la camisa de Jack por la que suspira, la cámara posa su atención sobre la foto que a su lado guarda de la montaña donde vivieron en libertad su amor; inmediatamente termina la película con un plano mantenido sobre la ventana de la habitación en la que sólo se vislumbra un terreno exageradamente plano, y seco en contraste con la montaña que acabamos de ver: es la más clara metáfora de que en la vida de Ennis ya solo queda el hueco que Jack ha dejado a su corazón.

Ya he hablado de los dos protagonistas de la película: el silencio y la naturaleza y también del conjunto de miradas, palabras, amor y dolor que dibujan la película. He hablado de algunas metáforas, de sus símbolos y de la genial mirada del director. Faltaría mencionar algún momento sublime digno de citar de la película. Me gustaría resaltar la inteligencia del director: bajo mi punto de vista cuenta una historia completamente transgresora sin formalmente serlo, se sirve de una clásica estructura y estilo formal para tal vez hacernos más fácil la identificación con la historia y personajes y lograr hacernos conmover de verdad. Tan sólo en un par de momentos (como mi buen amigo Sansar opina, creo que acertadamente) se sale Ang Lee de este pretendido e intencionado esfuerzo de identificación: cuando el capataz les descubre “jugando” en la montaña evidenciando el paroxismo de la situación a través de sus ojos (o prismáticos) y cuando la mujer de Ennis les descubre besándose frenéticamente hasta casi la exageración haciéndose muy difícil también la identificación. Son los momentos en que Ang Lee nos aleja de los personajes donde tan cercanamente hemos estado durante toda la película para verles a través de los ojos de la sociedad, en un alarde tal vez del director de hacernos ver lo que está logrando que aceptemos y que desde fuera nos resulta tan natural rechazar. Ang Lee además exagera la demostración de pasión entre ambos en esos momentos con esta intencionalidad. Por otro lado creo que Ang Lee también demuestra lo inteligente que es sabiendo que esta hermosa historia de amor no tendría interés alguno ni la mitad de fuerza si no fuese un amor entre dos hombres. Su reto no es emocionarnos ante una historia de amor. Su reto es lograr que de algo que instintivamente rechazáramos acabemos sintiéndolo, viviéndolo, sufriéndolo y finalmente emocionándonos con ello.

Tal vez Brokeback Mountain sea en cierto modo una obra representativa de nuestros tiempos. Tal vez sea claro ejemplo de ello cómo logra que finalmente todos suspiremos de pena con Ennis cuando se abraza a los restos de ese amor perdido en el tiempo…


31 diciembre 2005

¿EN QUÉ AÑO VIVIMOS?

...Y bueno...ya apuramos los últimos minutos de este 2005 y vamos inevitablemente camino del 2006. Como en años anteriores, viviremos la sensación de que una etapa muere para dar a nacer otra nueva. Balances, recuerdos, promesas, planes, deseos...todo confluye en esta noche, al son de 12 campanadas y todos nos acostaremos (antes o después) con el convencimiento de que empezamos a escribir una nueva página.

Sin embargo, no todos vivimos en el 2006.

Los chinos por ejemplo, se rigen por las fases lunares y solares, ya que el año nuevo comienza tras la segunda luna nueva después del solsticio de diciembre, por lo que su año nuevo varía de fecha cada año, aunque casi siempre coincide con el mes de febrero. Son fiestas muy importantes para la cultura china; de hecho, su celebración dura dos semanas. La noche anterior a su fín de año se limpian las casa de utensilios que ya no se usarán más y todo el mundo saldará sus deudas. Una vez en la cena los niños reciben sobres rojos con dinero, cuya cantidad debe de ser siempre número par, pues para la cultura china es símbolo de buena suerte, salvo el número 4 que significa muerte. El año se despide con tracas de petardos que ahuyentarán los malos espíritus y darán cabiDa a nuevos y mejores. Actualmente estamos en el año 4702 chino, ya que empiezan a contar desde el nacimiento del primer emperador de China. Es el año del gallo.



Los árabes, sin embargo, se rigen por un calendario extrictamente lunar por lo que cada año suyo lleva 11 días más que el solar. Así, un mes lunar, a lo largo de los años, transcurre por estaciones distintas, debido a la rotación de éstos. Su celebración del año nuevo comienza en el momento en que se vislumbra la primera porción de luna tras la luna nueva una vez cumplidas las 12 fases lunares que componen un año. Como la comunidad islámica hoy en día tiene una extensión geográfica descomunal por casi todos los continentes, se ha unificado la celebración a una única fecha, evitando celebraciones en momentos diferentes que restarían simbolismo a la ceremonia. Para celebrarlo decoran las casas con trigo, cebada y lentejas como símbolo de prosperidad. Actualmente estamos en el año 1426 islámico, ya que empieza su calendario con la Hégira, es decir, en el 16 de julio de 622 d.c. cuando Mahoma emigró con los primeros fieles a La Meca.



Los hebreos también emplean un calendario extrictamente lunar. Sin embargo, el suyo es un calendario extremadamente complicado. Tienen 3 años regulares de 353, 354 y 355 días y también 3 años embolísmicos (bisiestos) de 383, 384 y 385 días. Para ajustar las cuentas emplean dos meses de regularización llamados kislew y marjeshván. El cálculo del año nuevo es extremadamente complejo en comparación con otras culturas o religiones: "Se debe celebrar en el Moled que sigue inmediatamente al equinoccio de otoño. Pero al tener que caer en determinado día de la semana, y al contar desde la salida de la luna, y no desde el inicio del día (a las 6 de la tarde) los desplazamientos resultantes son considerables". Las celebraciones son precedidas por una semana de oraciones de penitencia, y 10 días después de los festejos llegará la jornada de máxima expiación y ayuno: el Yom Kipur. Esa jornada es la más sagrada para el calendario hebreo, ya que es cuando se cree que el Creador inscribe, o no, a los creyentes en el "Libro de la Vida", por lo que una de las felicitaciones del año nuevo es: "Que seas inscrito". Esta noche, en los hogares judíos de Israel y de todo el mundo los comensales bendecirán la llegada del nuevo año deseándose "Shaná tová u metuká" (Feliz y dulce año nuevo) y comerán rodajas de manzana bañadas en miel para que el próximo año "sea lo más dulce" posible. Su calendario comienza, según el rabí Samuel estipuló, en el mismo día de la Creación del mundo (ahí es nada...) , que según la cronología bíblica data del 7 de septiembre de 3761 a.c. Por lo tanto, los hebreos viven actualmente en el año 5.766.



Los Budistas celebran su nochevieja el 31 de diciembre también; los templos budistas despiden el año con una campana que los transeúntes van haciendo repicar hasta 108 veces, una por cada mal existente en el mundo, para así purificar su karma de cara al nuevo año. Luego, el día de Año Nuevo (Losar), es tradicional hacer una peregrinación a un templo budista donde se hacen y escriben votos para el año entrante. Los budistas comienzan su calendario con la extinción de Buda en la India, por lo que actualmente el año budista tibetano es el 2.548.



En la India, los hindúes celebran la Nochevieja en distintas épocas del año, dependiendo del lugar donde vivan y la rama del hinduísmo que practiquen. En el védico las celebraciones tienen lugar en las casas, que se limpian y decoran y se intercambian obsequios. Es una fiesta de luces vinculada con Kali (diosa de la buena suerte) que visita toda casa iluminada por una lámpara. Actualmente estamos en la Kaliyuga que comenzó en el año 3102 antes de Cristo. Sin embargo, según el calendario hinduísta de Shalivahan Shaka estamos en el 1.914, según el hinduista de Vikrama Shaka es el 2.048 y según el Yudhistira Shaka estamos en el 7.505...



Como podeis observar la medición del tiempo, el empeño en dotar de significado existencial al paso de éste, la voluntad de otorgar un fín y un principio dónde se eliminen periodicamente los males que arrsatramos y los renovemos por deseos y buenas voluntades para los tiempos venideros, es algo común al hombre y su historia.



Lo que no entiendo es como es posible que habiendo mas de 12 años nuevos en el mundo al año y de manera continua, con sus correspondientes nuevos deseos de paz y amor, al final el mundo esté siempre esté a hostia limpia...



Feliz 2006 a todos.

16 diciembre 2005

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO


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«Los tiempos están cambiando, Billy»
«Los tiempos pueden que hayan cambiado, pero yo no»

¿Puede una película ser una balada?

Sí, y más si quién la rueda es Sam Peckimpah y quien la canta es Bob Dylan.

“Pat Garrett and Billy the Kid” es eso: una crepuscular crónica cantada en tono de balada por un personaje llamado Alias, que no es otro más que Bob Dylan. Éste, un cronista que narra desde la mirada de Sam Peckimpah cómo “los tiempos están cambiado”, nos mostrará el empeño de Pat Garrett en matar a su viejo amigo Billy por encargo de los nuevos terratenientes que darán fín al viejo y legendario oeste.

Esta obra maestra de Sam Peckimpah sobrepasa (como suele pasar con las grandes obras) el propio género del que se sirve, el western, para narrar no sólo ese cambio de los tiempos que corren, sino cómo dos personas antes unidas por la amistad y la libertad se verán ahora enfrentados por la manera personal que cada uno decida escoger para sobrevivir a los nuevos tiempos que vienen: por un lado la de Pat Garrett, que acepta acabar con Billy para poder imponer la ley de los nuevos tiempos; y por otro lado la de Billy, que renuncia a traicionar su manera de ser, su libertad, tratando de huir a la frontera de México donde espera encontrar ese último refugio donde poder seguir siéndose fiel. Si Pat avisaba al comienzo de la película a Billy de que en 5 días dejará de ser su amigo porque le tiene que matar, Billy, sin embargo, responde un rato después a alguien que le pregunta que por qué no le mata antes él: “Porque es mi amigo”.

A partir de aquí se desarolla el resto de la película: melancólica, crepuscular, reflexiva, legendaria. Bob Dylan aparece caracterizado en el papel de Alias, asumiendo marcar no sólo el tono de la película sino también el ritmo de ésta a través de sus baladas, que no son más que una crónica de cómo estos personajes encaran el sino de los nuevos tiempos. “Los tiempos están cambiando Billy, te quieren matar porque eres demasiado libre” canta Dylan; y mientras, Billy huye a la carrera dejando atrás a todo su pasado, a todos esos viejos amigos que poco a poco van traicionándole ante la perspectiva de no desaparecer también ante los cambios que acechan.


Billy sabe que, en realidad, nadie le va a poder seguir en su empeño de encontrar el último lugar donde sobrevivir acorde con su honor y esencia. Se sabe ahogado por los nuevos tiempos. Quizás por eso decida abandonar a sus camaradas para huir a México, donde habita un viejo amigo campesino mejicano, lejano a las nuevas leyes de parcelación de tierras que quieren acabar con el viejo y legendario oeste. Quizás por eso, cuando éste muere en sus brazos bajo las balas de los parceladores de tierras es cuando entiende que ya no hay lugar para él en el nuevo mundo que se le presenta; Billy representa a los libres y a las minorías que serán eliminadas por los poderosos. Entendiendo que nada se puede hacer ya frente a ellos decide volver para encontrarse con su destino. Un destino al que se encamina tranquilamente, para dejar que sea el viejo amigo Garret el que lo lleve a cabo.


La búsqueda de Garret, sin embargo, no entiende de prisas. Pat sabe que, poco a poco, los nuevos tiempos dejarán cada vez menos espacio de refugio a Billy. Por eso decide perseguirle siguiendo su estela: su pasado. Irá tras los compañeros que va dejando atrás Billy en su huída. «Cuando matas a un hombre, le quitas todo lo que tiene y todo lo que podía haber tenido» afirma Billy en un momento de la película. Por eso Garret va poco a poco eliminado a sus viejos camaradas, va matando así su pasado, pero también está matando el suyo propio, pues es el que compartió con su antiguo amigo. Pat sabe que matará a Billy. Pero también sabe que matando a éste, habrá acabado por matar el último lazo que le une a su propio pasado. Acabará, por lo tanto, matándose a sí mismo también, tan genialmente escenificado de manera metafórica en la famosa escena del espejo en la que tras matar a Billy dispara a su propio reflejo, mostrando así también el desprecio que siente por lo que acaba de hacer. Un desprecio también mostrado por el director en numerosas ocasiones a lo largo de la película, como cuando interpreta él mismo al enterrador que se encuentra con Pat y sabe que ha encontrado a Billy para matarle y le increpa: “¿Cuándo aprenderá que no se puede fiar uno de sí mismo? ¡¡Es usted un puerco y un hijo de puta, Pat!!”. O el mismo desprecio que, ya una vez consumada la traición, cablagando Pat Garrett hacia el crepúsculo, sufre cuando el niño le arroja barro por haber matado a Billy.


Por el camino han quedado escenas memorables para la historia del cine como, por ejemplo (y de entre todas mi favorita), la muerte al amanecer del viejo con el tiro en el vientre, caminando mientras le observa entre lágrimas su mujer, hacia esas aguas por las que un día pensaba dejar todo atrás, nuevamente acompasado por las notas de Bob Dylan.
Finalmente, Billy decide esperar a su destino entre los brazos de la hija del campesino. Sabe que no le queda más remedio que desaparecer con el fin de una época. Y allí le encuentra Pat, que le matará consumando la traición. Desde ese momento Billy se convertirá en leyenda. Una leyenda tan grande como ver a Bob Dylan cantándole “llamando a las puertas del cielo” o, lo que es lo mismo, “Knockin' on heaven´s doors”…